This Page

has been moved to new address

la vida no trae instrucciones

Sorry for inconvenience...

Redirection provided by Blogger to WordPress Migration Service
la vida no trae instrucciones: abril 2007

lunes, abril 30, 2007

 

Más de 39 menores de 39

En mi fugacísimo paso por Caracas la semana pasada, entre las cosas que me traje (un par de encuentros y reencuentros con amigos, el gusto de una excelente función de La Cantante Calva por Séptimo Piso, excelentes momentos y varios comentarios, buenos y malos) se encuentran algunos libros comprados a precio de gallina flaca en Kuaimare (ahora, en transición hacia Librerías del Sur, cosa que lamento porque el nombre Kuaimare me encantaba).

(Nota al margen: Kuaimare, por cierto, para los waraos, es uno de los nombres del "Gran Espíritu", al cual describen los güisiratus o sacerdotes como un anciano venerabilísimo, de cabellos sedosos, blancos y caídos sobre las espaldas.)


Entre esos libros, se encuentran joyas como las ediciones de Voces Nuevas de 1983 y 1987 (compilación de los egresados del Taller de narrativa del Celarg en esos años). También se encuentra un libro magnífico, llamado Ideas feministas latinoamericanas, de la mexicana Francesca Gargallo. Pero el que me encuentro leyendo justamente ahora, porque ya me leí los del Celarg y el de Gargallo es denso para leerlo de una sentada, lleva el largo título de Antología de la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana. El motivo de mi interés en este libro se debe, como es lógico, al presunto -y digo presunto porque no quiero opinar- auge de la narrativa en esta parte del mundo, en los tiempos recientes y actuales.
Me ahorraré, y les ahorraré a ustedes, la enumeración de los signos que parecen indicar dicho auge (basta remitirse en relación a Venezuela, al trabajo de Carlos Pacheco publicado en Ficción Breve), pero, en vista de haberse realizado en días pasados la segunda edición de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, y en vista de que la noticia de hoy es la selección de Rodrigo Blanco Calderón y Slavko Zupcic entre los 39 escritores menores de 39, que participarán en Bogotá39 (www.bogota39.com), el tema recobra su pertinencia.
He vinculado ambos hechos por encontrarse el cuento de Blanco Calderón, "Una larga fila de hombres", entre los integrantes de la antología mencionada. Pero me parece propicio mencionar que situaciones semejantes -el surgimiento de nuevos escritores, representativamente jóvenes- se está dando a lo largo de Latinoamérica, y para muestra, no sólo la -nuevamente, ya citada- antología, en la cual todos los escritores son nacidos en 1980 o con posterioridad a dicho año, sino el mismo evento Bogotá39.
Felicitaciones a Blanco Calderón y a Zupcic, por el merecido reconocimiento, y que se sumen a las que se vienen haciendo extensivas desde la blogósfera.

Etiquetas:


sábado, abril 28, 2007

 

Sobre los temas de mis cuentos

Segundo párrafo o parrafada: El miércoles pasado, allá en el Centro Cultural Chacao, Gisela Kozak me hizo una excelente pregunta que no contesté como debía, y es porque en el momento no encontré la respuesta correcta. Me interrogó sobre tres nombres, tres escritores, significativos para mí, según entiendo, como intento de escritora. Y yo dije lo obvio, García Márquez, Garmendia & Garmendia. Pero Gisela requería de mí otra cosa, que comprendí después. De dónde venía el tema.
Ya era tarde cuando me di cuenta de que mis temas no provienen de libros leídos, al menos no de novelas y cuentos, sino de los años que llevo (aunque la expresión suene presuntuosa en alguien de veintiún años) leyendo sobre la violencia contra la mujer y sobre la discriminación. Cuando era pequeña, quería irme a los países musulmanes a luchar por las mujeres maltratadas por el régimen talibán (sí, siempre he estado loca). Con el tiempo, me di cuenta de que la discriminación y la violencia se presentan también en formas más sutiles, y que quizás su gravedad radique en que, precisamente por esa sutileza, nos damos el permiso de ignorarlas.
En mi cuento hablaba de una mujer que sufrió la violencia intrafamiliar desde la infancia, y que a raíz de esto lleva consigo una gran carga sicológica: los gritos, inclusive los ruidos demasiado fuertes, le desencadenan especie de ataques de pánico. No entraré a discutir la calidad literaria o la verdad o veracidad de mi cuento, pues no vale la pena. Pero sí me di cuenta, después de un rato pensando, que de allí, de esa extensa meditación a través de los años sobre este tema, de lecturas y lecturas de artículos, reportajes, libros sobre feminismo, estadísticas, provienen mis temas. La mujer relegada al espacio doméstico, la mujer sometida a los estereotipos de belleza, la mujer cosificada por los medios de comunicación, la mujer minimizada, minorizada, discriminada por el hombre, por la sociedad, por la ley, e incluso por ella misma.
De ahí viene la cosa, Gisela. Y ni yo lo sabía. Así que gracias, por haberme hecho notarlo.

Etiquetas:


 

El descaro de llevar un diario en público

Primera parrafada: Por ahí me dejaron un comentario (no lo busquen, lo borré) quejándose (bueno, no sé si la palabra sea quejarse) de que mi blog es una especie de diario público, sin contenido literario. Mmm, bueno, qué decirles. La verdad no aspiraba a tener un blog literario, ni a instruir a nadie a través de este medio. Me daré la libertad de citar a Enza García: "Sí, francamente, la indolencia impenitente de llevar mi diario en público!". Es en serio. No pretendo tener una página de crítica literaria, ni de cuentos, ni escribir una novela en este reducido y expansivo espacio. Es mi diario, ciertamente, tiene mucho de una larga queja sobre lo que no me gusta de mi vida, y también tiene, de vez en cuando, largas divagaciones sobre lo que me encanta (la Semana de la Nueva Narrativa, escribir, mi sobrinita, el amor). Eso es, ni más ni menos. La literatura la hago, si es que acaso se puede decir que la hago, en otra parte.

Etiquetas:


lunes, abril 23, 2007

 

Hoy empieza la cosa

Hoy comienza la Semana de la Nueva Narrativa Urbana. Quise escribir este post porque esta tarde-noche, saliendo del C.C. Via Veneto, acá en Valencia, en medio de un estrés nervioso que me había llevado a pasar el día al borde de un ataque, a punto de golpear o insultar o gritarle a alguien, vi la hora y me di cuenta, rayos, hoy es lunes, en este momento deben estar comenzando las lecturas.
Hasta ese instante había perdido la noción del tiempo. De hecho, en días anteriores, y sumergida en este no-ser que es la Universidad de Carabobo, no había llegado a internalizar el hecho de que esta semana es La Semana. Como le decía a Carlos Noguera, la Universidad me tiene secuestrada, y no es agradable. Y es que en este instante acabo de comprender por qué me siento, justo ahora, como viviendo en dos lugares simultáneamente. Esto es, mañana tengo examen de Derecho Internacional Privado, tengo que entregar un libelo de demanda que aún no he terminado de redactar, tengo que ir al Palacio de Justicia a buscar una sentencia, y después, como a eso de las mil de la noche, preparar el equipaje para viajar el miércoles a Caracas. Y, eso sí, será como una recompensa al dolor de espalda que tengo en este momento, será como unas minivacaciones, como un respiro, como un breve permiso de dedicarme a lo que me gusta.
Con las disculpas por esta divagación. Es que me duele la cabeza, y el espíritu.

Etiquetas:


sábado, abril 21, 2007

 

Respecto a Ficcionaria y el link que no funciona

Me han escrito ya más de un par de veces, entre comments y correos, diciéndome que el link lateral a Ficcionaria no funciona. Lo he probado y me ha funcionado, pero como quiera que no controlo los duendes de la informática, les recuerdo que pueden escribirnos a suscripciones.ficcionaria@gmail.com, y les haremos llegar la revista a sus correos. Si no desean suscribirse sino recibir un número en específico (y luego, no saber más de nosotros) háganlo saber, no hay problema. De lo contrario, no puedo resolver el problema, puesto que por el momento no hemos tenido la capacidad para instalar la página web. Haremos lo posible por colgar en la red una página, al menos transitoria, donde se pueda accesar a la revista, pero por ahora, ésta es la única solución que tenemos. Les rogamos paciencia.

Etiquetas:


lunes, abril 16, 2007

 

Revista Ficcionaria - Número Uno

Por fin, que Santa Mafalda me ampare, fue posible sacar el número Uno de Ficcionaria. Abajo encontrarán lo que contiene esta edición. Si desean verla, pueden suscribirse escribiendo a suscripciones.ficcionaria@gmail.com, o más fácilmente, pueden verla haciendo clic en el link de la izquierda.
En este número:

Revista Ficcionaria - Número Uno

- Notas culturales

Narrativa:
- Mario Morenza (Venezuela)- Metro
- Harol Gastelú (Perú)- La llorona

Poesía
- Gabriel Jiménez Emán (Venezuela) -Poema de amor
- Susana del Rosal (Venezuela) -De Gritos de un amor improvisado
- Amanda Reverón (Venezuela) - Las últimas horas

Columnas:
- María Eugenia Caseiro (Cuba) -EtiMonologando
- Manel Marqués (España) -Un breve ficcionario

Ensayo (Dossier especial)
-Gabriel Jiménez Emán (Venezuela) -El "chino" Valera Mora

Etiquetas:


domingo, abril 15, 2007

 

De Google y otros demonios

He estado por escribir este post a lo largo de los últimos meses, pero la verdad es que su dudosa pertinencia y escaso provecho para mis amables lectores, me había impedido llevar a cabo tal empresa. No obstante, hoy he llegado a la conclusión de que mis anteriores posts también han sido de dudosa pertinencia y escaso provecho, de modo tal que aquí va otra de mis divagaciones.
A veces me da por revisar las diversas búsquedas en Google que conducen hasta acá los pasos de mis visitantes. Ésa ha sido la causa de que mi contador de visitas ostente la frase: "Si caíste aquí por error, no te preocupes, no has sido el único". Y es que, si bien el número de usuarios recurrentes -entiéndase por esto, los pacientes seres que después de entrar y leer y aguantarme, todavía tienen a bien regresar por estos lares, dos, tres y hasta más veces-, si bien el número de estos seres, digo, no es para nada despreciable, también es cierto que es bastante más la cantidad de internautas que llegan aquí perdidos en los mares de Google (porque parece que los demás buscadores no existen).
No voy a entrar en consideraciones sobre el sorprendente número de personas (hasta ahora parecen haber sido 15) que han llegado hasta acá por el método de googlear mi nombre, y que sólo sé que no son familiares o relativos porque toda mi familia es, en el mejor sentido posible, analfabeta tecnológica. Como no se me ocurre nada que estas personas pudieran haber estado buscando, supongo que era a Marianne Díaz-Parton, y prosigo.
Me encanta que haya (aunque esperaba más) personas que buscan información sobre la Semana de la Nueva Narrativa. Claro, espero que no se queden en la búsqueda, sino que vayan, si no qué sentido tiene.
Acto seguido, y como era inevitable, se encuentra el sinnúmero de personas que buscaban cosas como:
"cortázar cronopios y famas"
"descargar el libro "la tregua" gratis"
"mujeres de ojos grandes"
"cómo escribir un libro" (Ahh... si yo supiera...)
"mario morenza" (por aquí te vinieron buscando, Mario. No dejaron mensaje...)
"un día después del sábado resumen"
"crítica literaria de eva luna"
Espero no haberlos decepcionado demasiado, puesto que sé que no encontraron acá nada de lo que buscaban. Pero estas búsquedas no son las que me preocupan. No, para nada. Me encuentro cosas peores:
"lo ridículo que es el amor"
"instrucciones para el suicidio"
Qué les puedo decir. Después de todo esto, sólo me queda una pregunta: ¿En qué estaba pensando Google cuando envió a alguien a esta página, al hacer una búsqueda sobre "a punto 5 acurrúcame la vida"?

Me declaro agnóstica.

Etiquetas:


sábado, abril 14, 2007

 

Eco y escribir para uno mismo

Acabo de leer esta nota en el diario Clarín, según la cual Umberto Eco declaró, en la Feria del Libro de Budapest, que
"el escritor siempre comunica con alguien", con el público. "Odio a los escritores que dicen que escriben para sí mismos", dijo. "Lo único que escribimos para nosotros mismos es la lista de la compra", añadió.

Como quiera que no conozco a Eco ni creo que lo haga jamás, me importa, en sus palabras, un rábano su odio hipotético. Pero fuera de eso, tengo que admitir que estoy de acuerdo. Un escritor escribe para alguien, sea ese alguien un lector específico, un cierto conglomerado o un lector ideal, imaginario, pero nunca para sí mismo. No mintamos.
Mi impulso de escribir, esa necesidad irrefrenable de dejar cualquier cosa que esté haciendo porque se me acaba de ocurrir un cuento, nace de mí, sin duda, de un lugar allá adentro que no he logrado identificar pero que, por lo general, me gobierna. Pero eso no significa que, al escribir, lo haga únicamente para exorcisar ese fantasma que me ocupa; el hecho mismo de escribir conlleva, presupone, la existencia de un lector, aunque ese lector, por cuestiones del mundo editorial, quizás no exista nunca realmente.
Uno trata, en lo posible, de olvidar a ese destinatario mientras escribe (para mí, olvidarlo es una de esas metas inalcanzables) a fines de no manchar el texto, de no ensuciar la historia con ese afán de agradar que tenemos todos, unos más que otros. Pero incluso este post, con su efimereidad, necesita de ustedes, lectores digitales.
Y digo yo, si un escritor escribe y nadie lo lee, ¿hace ruido?

Etiquetas:


miércoles, abril 11, 2007

 

Tu olor


Dejé abandonado el blog por toda la Semana Santa, y por ello, les dejo aquí un cuento algo largo (para lo acostumbrado): para reivindicarme con ustedes. Sean pacientes.

Tu Olor


En la calle donde asisto al curso me asalta de repente tu olor. No soy tonta, te conozco lo suficiente para saber que no estás, pero ese aroma, que me cubre de repente con su ráfaga en los lugares más inusitados, reconforta y abraza, y me brinda el milímetro de paz que necesito para sobrevivir al día de hoy.
Si hay una calle impropia para albergar tu olor, es ésta. A pesar de que trabajaste aquí, en el mismo lugar en que hoy voy al curso, esta callejuela estrecha y empinada que se sobresatura del sol en horas pico, no se parece, no puede parecerse, a tu mirada amplia y acogedora, tan llena de mundos y de silencios. Esta calle es un mediodía despoblado en un trozo colonial de ciudad. Tu mirada es una tarde lluviosa llena del canto de los pájaros y del olor a tierra mojada… melancólica y dulce, como sólo tú puedes serlo.
Dejo mi humanidad cansada en el suelo terracota del pasillo donde esperaré a mi instructor, que nos ve siempre con esa cara de saberse todas las respuestas. Hoy nos hablará seguramente de la felicidad, que él parece creer, que se mide con cifras y por medio de tests, y vuelve a vernos, con esa cara de perro domesticado a quien la locura no le ha despeinado un pelo de su brillante calva. El pobre, es bueno y es joven… la idiotez no es intencional, me digo, y lo escucho con esa sonrisa que tanto te molesta porque eres el único que distingue los bordes por los cuales la adhiero a mi rostro inexpresivo y cansado.
Siempre pensé que esta casa sin espejos tenía algo de extraño, quizás porque las casas coloniales que son convertidas en dependencias con oficinas me recuerdan a mi antiguo liceo, y me hacen pensar en generaciones de personas que hicieron sus vidas en estos pasillos en que hoy se reúnen veinte o treinta desconocidos a esperar que un señor con cara de perro les hable de la felicidad. Entretanto, sólo se escucha en la distancia el fuerte acento de la profesora chilena dando su curso, y el ruido lejano de los autos en la calle. Y tu olor envolviéndolo todo, y nadie más lo siente sino yo. Quizás las demás personas también sienten la presencia del tiempo y del pasado, y por eso respetan este silencio denso, forzoso, pesado, que recubre la casa sin espejos.
El silencio es violento e incómodo, y siento cómo el tiempo transcurre lentamente mientras aumenta esta sensación de vacío, de necesitar algo que no sé qué es, que no sé dónde buscar, que no sé si existe. No recuerdo la última vez que decidí levantarme, ir a clases, verte… desde no sé cuándo el tiempo trascurre llevándome consigo, decidiendo por mí. Hay que ir a clases, tengo examen hoy, hay que hacer el curso o no paso de año, hay que ir al dentista, pagar las facturas, hoy no te puedo ver, estás trabajando… Y ya es de noche, hay que dormir, y volver a despertar, porque el reloj lo dice…
Tu olor se ha ido. La luz del aula tiene aroma a muerte. Es esa luz agónica que adquieren los cuartos cuando se está cuidando a alguien en sus últimas horas. El perro calvo y amaestrado que es mi profesor está hablando, no sé de qué ni me importa. La sien derecha me palpita insistentemente, con un ritmo que me recuerda a las marchas de instrucción premilitar en bachillerato. Afuera comienza a llover fuertemente, las paredes del aula son de cristal, y observo la lluvia mientras el perro ladra y no me importa. No traje paraguas. Ni siquiera puedo, como antes, tomar la decisión de no abrir el paraguas y meterme en la lluvia de cabeza, bailar bajo ella, con ella, y que la gente piense que estoy loca. Tendré que mojarme en la actitud de derrota que adquiere aquel a quien un día lluvioso lo encontró en la calle sin paraguas, porque ni siquiera puedo decidir.
La lluvia huele a ti, o es que tu olor ha regresado. Ese olor a tierra mojada, la tierra del jardín de la profesora chilena, es idéntico a tu mirada dulce y taciturna…, y tu olor me envuelve de un modo casi insoportable, va metiéndose por mis poros hasta casi marearme, no me deja respirar… sé que no estás aquí, pero quiero hundirme en ti, en tu olor, hasta dejar de respirar…
No estás aquí, lo sé. O quizás no lo sé, sólo lo lamento. ¿Hace cuánto no estás? No sé si eso lo decidimos así o si el tiempo fue llevándote como a mí, hasta alejarte de un modo inexorable, si intentamos evitarlo y no lo logramos, o si acaso no nos dimos cuenta… Ni siquiera sé si fue el tiempo lo que te alejó, o si fue mi locura que no pudiste evitar, que no pudiste ahuyentar, si no soportaste saber que veía cosas donde no estaban, que las sombras me atormentaban por las noches.
No pudiste evadir mi locura, ahuyentarla, minimizarla, ni aun protegerme ni protegerte de ella. Allí estaba, allí está, aunque no sea material es tangible, veías el pánico en mis ojos, el miedo a las cosas cotidianas, la inmensa paranoia que me producía comprar un fósforo, los interminables debates internos antes de decidirme a entrar a un local, los inacabables ensayos mentales antes de dirigirle los buenos días a alguien o hacerle una pregunta de rutina. Ensayos una y otra vez de un guión mental cambiándole una palabra cada vez, sintiendo que de ello dependía mi seguridad. No pudiste evitar que siguiera usando máscaras para todo y con todos, máscaras que sólo tú veías y sentías y te dolían, y que para los demás representaban mi normalidad, mi pasaporte al mundo común de los cuerdos. No pudiste, quizás no quisiste, querías aceptarla como parte de mí sin pensar que acabaría tragándome. Quizás aún no lo piensas.
Pero hoy no estás, no puedes protegerme de los autos en la calle, cuando cruzo sin ver y sin que me importe, no puedes protegerme de los bordes cortantes de las cosas ni de los precipicios, no puedes protegerme del frío ni de mí… Y tu olor sigue colándose y adhiriéndose a mi piel, a mis huesos, a mis cabellos, me cubre y me envuelve, y aunque ya estoy en la calle y la lluvia ha empapado mi ropa y mi cuerpo, tu olor aún me da vueltas hasta marearme, hasta casi no dejarme respirar.
Y no estás, no estás, no estás, quisiera llorarlo o gritarlo, dónde estás para protegerme de ti, de mí, de la lluvia… y la lluvia se confunde con mi llanto incesante y amargo.
Desde el puente se ve la ciudad pero hoy la cortina de la lluvia no deja ver más allá de diez metros. Debe ser el asfalto, pero la lluvia ya no trae olor a tierra mojada, sino a muerte… Como una niña, me sujeto de las barandas del puente y meto mis pequeños pies entre las balaustradas. Miro el agua pasar bajo mis pies y los pequeños estallidos de cada gota de lluvia al caer en el río.
Se hace tarde y el tiempo me llevará de la mano, porque el reloj indica que es hora de tomar un bus e ir a casa, que luego será hora de comer, hora de estudiar, hora de dormir y de volver a despertar y tomar otro bus… Pero yo quiero verte, sentir cómo tus brazos me rescatan con su fuerza y me traen a la vida de nuevo, a la vida que ya no tengo fuerzas de vivir… miro hacia abajo, hacia arriba, y al agua de lluvia acercarse a mi cuerpo…
No pensé terminar así. Bajo mis pies, olor a muerte. Sobre mi piel, olor a ti.
(Del libro inédito Partes de un cuerpo por construir)

Etiquetas:


 

Semana de la Nueva Narrativa Urbana II - Nota de prensa

Vuelve la Semana de la Nueva Narrativa Urbana. Por segundo año consecutivo se estará escenificando la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, organizada por el Pen de Venezuela con el apoyo de la Fundación Chacao. En esta segunda edición, la cual se llevará a cabo entre el 23 y el 27 de abril, se estarán presentando quince nuevas y novísimas voces de la narrativa venezolana, presentadas por Judit Gerendas, Antonieta Madrid, Federico Vegas, Oscar Marcano y Ángel Gustavo Infante, respectivamente. Los autores que conformarán esta segunda muestra son: Álvaro Pérez Capiello, Víctor Vegas y Gisela Kozak (lunes 23), Ricardo Waale, José Tomás Angola y Carlos Ávila (martes 24), Mario Morenza, Marianne Díaz y Eduado Cobos (miércoles 25), Carolina Rodríguez, Rafael Victorino Muñoz y Miguel Hidalgo (jueves 26) y Arnoldo Rosas, Leopoldo Tablante y Ana García Julio serán los encargados de cerrar el evento el viernes 27. El escenario será el mismo de la edición pasada: El Centro Cultural Chacao, en El Rosal, a partir de las 7:00 pm. El evento estará coordinado por Ana Teresa Torres y Héctor Torres. Una oportunidad especial para conocer esas voces que están y estarán dando de qué hablar en el escenario narrativo venezolano. Entrada libre.

 

IV Concurso Talleres de Expresión Literaria 2007

Convocatoria enviada por la Gerencia de Promoción y Mercadeo de Monte Ávila Editores Latinoamericana:

IV Concurso Talleres de Expresión Literaria 2007

Con el fin de apoyar la creación literaria en todos y cada uno de sus principales géneros, Monte Ávila Editores Latinoamericana convoca al IV Concurso para Talleres de Expresión Literaria, en narrativa, poesía, dramaturgia, ensayo y crítica literaria y literatura infantil.

Talleres
Carlos Noguera (Narrativa) MARTES
Luis Alberto Crespo (Poesía) MIÉRCOLES
Armando Rojas Guardia (Ensayo y crítica literaria) LUNES
Rodolfo Porras (Dramaturgia) VIERNES
Mercedes Franco (Literatura infantil) JUEVES

Recaudos
Los aspirantes deberán enviar a la sede de nuestra casa editora, en Caracas, dos copias de los siguientes recaudos:
Una carpeta con textos del aspirante, inéditos o publicados, en el área del taller para el cual concursa (25 cuartillas máximo).
Resumen curricular con fotocopia de la cédula de identidad y una fotografía reciente.
Una carta en la cual se expongan las expectativas sobre el taller al cual aspira.
Monte Ávila Editores no devolverá los recaudos de los concursantes que no sean seleccionados.

Información general sobre los talleres
Fecha de recepción de los documentos Desde el 10 de abril hasta el 30 de abril de 2007 entre 8:30 a 4:30 pm
Fecha de inicio de los talleres
Lunes 07 de mayo de 2007
Cupo 15 personas máximo por taller, el cual será dictado en forma gratuita (no incluye material de apoyo)
Duración del taller
Reuniones semanales de 2 horas durante 8 meses
Horario de los talleres
De 5:30 a 7:30 pm
Dirección de recepción de documentos
Avenida principal de La Castellana con primera transversal, quinta Cristina, La Castellana, Caracas, Venezuela Teléfonos (0212) 2638783 / (0212) 2656020

Etiquetas:


This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]