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la vida no trae instrucciones

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la vida no trae instrucciones: septiembre 2007

domingo, septiembre 30, 2007

 

De cómo nacieron los cronopios



Alegría del cronopio (Julio Cortázar - Historias de cronopios y de famas)

Encuentro de un cronopio y un fama en la liquidación de la tienda La Mondiale.

-Buenas tardes, fama. Tregua catala espera.
-Cronopio cronopio?
-Cronopio cronopio.
-Hilo?
-Dos, pero uno azul.

El fama considera al cronopio. Nunca hablará hasta no saber que sus palabras son las que convienen, temeroso de que las esperanzas siempre alertas no se deslicen en el aire, esos microbios relucientes, y por una palabra equivocada invadan el corazón bondadoso del cronopio.

-Afuera llueve- dice el cronopio. Todo el cielo.
-No te preocupes- dice el fama. Iremos en mi automóvil. Para proteger los hilos.

Y mira el aire, pero no ve ninguna esperanza, y suspira satisfecho. Además le gusta observar la conmovedora alegría del cronopio, que sostiene contra su pecho los hilos -uno azul- y espera ansioso que el fama lo invite a subir a su automóvil.

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sábado, septiembre 29, 2007

 

Post-ergado


Tengo una semana postergando esta entrada.
Primero, quería hablar alguna cosa de la reforma, que ya no recuerdo.
Después, quería mencionar algo sobre la reducción de la jornada laboral, algo de que todo lo que están haciendo me parece una burrada, pero ya no sé si valga la pena o si me importe.
En el ínterin entre ambas cosas, quería mencionar que por ahí me escribieron para decirme que me otorgaron una mención de honor en un Concurso de cuento breve de Viña del Mar, pero se me pasó el día y eso fue hace como una semana, y no lo conté.
Que estoy cansada del trabajo, que mi hermana cumplió años el jueves, que a mi sobrina le está saliendo un diente, que todavía nada que me pagan el sueldo.
Que no me importa. Nada de eso me importa.
Que me llamaron de Monte Ávila porque tengo que ir a buscar el arte final de mi libro, para las revisiones y todo aquello... Eso sí me importa.
El arte final de mi libro. Mi libro, mi libro. Los que quieran que digan lo que les parezca, entretanto, ésas son las palabras que repito de noche, entre sueños: mi libro, mi libro.
En fin, que lo postergué tanto que al final no hubo post, sólo esta incoherente entrada para decirles que el arte de mi libro está listo, que lo voy a ir a ver. Que estoy, faltaba más, eufórica.

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Grandes cosas con pequeñas palabras

"Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas."
(Ernesto Sábato)


 

La III Semana de la Nueva Narrativa Urbana llama a concurso

La maravillosa iniciativa que vienen llevando a cabo Ana Teresa y Héctor Torres desde hace ya dos años, comienza a planearse para 2008, con la novedad de que la convocatoria queda abierta a los nuevos autores que deseen, digamos, postularse para participar. De modo que les dejo, líneas abajo, los términos en los que queda planteada la convocatoria.

La Semana de la Nueva Narrativa Urbana, evento organizado por el Pen de Venezuela, el cual ofrece una muestra de la narrativa emergente venezolana, ya comienza a organizar su tercera edición (prevista para marzo de 2008), la cual tendrá como novedad la apertura de un concurso con el fin de seleccionar los participantes de la misma, para ofrecer más oportunidades a nuevas voces poco conocidas. Las bases que regirán esta convocatoria son las siguientes:

Los organizadores de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana convocan a todos los narradores noveles a enviar sus textos, con miras a la selección de los participantes en esta edición, la cual tendrá lugar entre abril y mayo de 2008, en atención a las siguientes bases:
-El evento, que no es un certamen literario, tiene como objetivo dar a conocer el trabajo de las voces emergentes de la narrativa venezolana, por tanto podrán participar todos los autores venezolanos o extranjeros con más de cinco años de residencia en el país.
-Deberá participar con un sólo cuento inédito, con un máximo de 12 cuartillas a doble espacio (30.000 caracteres sin espacio) . Los autores seleccionados cederán los derechos de sus obras para la primera edición del libro resultante. Los cuentos deberán mantener su condición de inéditos hasta la publicación del libro.
-Deberán enviar sus cuentos (escritos en fuente Times New Roman a 12 puntos con doble espacio), acompañados de un resumen curricular). No se aceptarán trabajos con seudónimo.
-Los trabajos aceptados formarán parte de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana, la cual incluye el recital y el libro resultante. Además del pago de los derechos de autor, no hay premio en metálico para los seleccionados.
-En esta convocatoria no podrán participar los autores seleccionados en ediciones anteriores.
-Los cuentos deberán ser enviados hasta el 31 de enero de 2008, al correo electrónico: anateresatorresg@gmail.com, con copia a htorres@ficcionbreve.org.



(Por si las dudas: Bases tomadas de http://elsubrayadoesnuestro.blogsome.com/2007/09/18/semana-de-la-nueva-narrativa-urbana-llama-a-concurso/)

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martes, septiembre 25, 2007

 

Credo - Aquiles Nazoa


Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo de la Tierra;
Creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,
que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo,
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres,
Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable,
Creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa,
Creo en la cualidad aérea del ser humano,
configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose

como una Purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo;
Creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente
debajo de la almohada de mi niñez;
Creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música,
yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré,
salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma,
Creo en Rainer María Rilken héroe de la lucha del hombre por la belleza,
que sacarificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer,
Creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia,
Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar;
Creo en un barco esbelto y distantísimo
que salió hace un siglo al encuentro de la aurora;
su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles,
junto a sus sienes un resplandor de estrellas.
Creo en el perro de Ulises,
en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas,
en el loro de Robinson Crusoe.
Creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta,
el Beralfiro el caballo de Rolando,
y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero.
Creo en la amistad como el invento más bello del hombre,
Creo en la poesía y en fin,
Creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama
.

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Visto en las calles de Valencia (I)


(No sé si se referirán al "corrupto" del "eructo"... Ay, qué chiste tan malo)
La calidad de la fotografía es toda la que me permitió mi celular barato desde un autobús en movimiento...

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martes, septiembre 18, 2007

 

Ministeriales


Quino es genial. Quino es Quino.
(Yo trabajo en el del Trabajo. Por eso estoy de acuerdo)

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Mis placeres culposos (2): Contestar tests y quizzes de toda clase

Por regla general no me dan gracia los tests que circulan de blog en blog, pero, quizás -probablemente- porque tengo fiebre, me reí mucho con éste, visto en el blog Cuando la niña se aburre, escribe. Básicamente, se trata de poner el reproductor de música (Ipod, Windows Media, Winamp o lo que uses) en modo aleatorio, e ir contestando cada pregunta con los títulos que vayan saliendo. Para mí, dado que mis gustos musicales son increíblemente incoherentes y no precisamente algo que me enorgullezca, presiento que éste será un post algo vergonzoso. Pero como les dije, tengo algo de fiebre, y no me importa.

Despertar en la mañana: Visite nuestro bar - Hombres G (¿tan temprano? pero si me estoy despertando...)
Amigos: Las notas - Caramelos de Cianuro (?)
Escuela y/o trabajo: Quién diría - Ricardo Arjona (Bueno, justamente hoy decía en mi messenger: Trabajando en Derecho Administrativo... quién lo diría...)
Enamorándose: Ni una maldita florecita - Cristina y los Subterráneos (Bueno, pues sí)
Relación con la pareja: La cima del cielo - Ricardo Montaner (No comments)
Música de pelea: No - Shakira.
Cortando con la pareja: No puedo enamorarme de ti - Joaquín Sabina.
Graduación: Ansiedad - Trío Los Panchos & Nat King Cole (jajajajajajajaja)
La vida es: Promesas - Franco De Vita (Uy, qué optimista)
Decaída mental: Best damn thing - Avril Lavigne (Si eso es decaída...)
Conduciendo un automóvil: La Danza de los Esqueletos - Desorden Público
Melancolía: Entre tu vida y la mía - Franco De Vita
Regresar con la pareja: Que me alcance la vida - Sin Bandera (Snif, snif, snif)
También hay de sabores: Ando de puntillas - Roque Valero (¿Alguien entiende la pregunta?)
La última batalla: Combatiente - Maná (Pues si es una batalla, claro!)
Escena de muerte: Les amants - Charles Aznavour (!)
Canción de funeral: Venezia - Hombres G (¿¿para un funeral??)
Hoy me siento: Cursi - Desorden Público (Jajajajaja, ésta sí me dio risa)
Última canción: Mariposa Technicolor - Fito Páez

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No era la luz


Este cuento ya se encuentra publicado en Ficción Breve Venezolana, pero me gustaría tenerlo aquí, y quién sabe, quizás alguien lo lea y hasta le guste. Así que acá lo dejo.

No era la luz

En la vacía inmensidad de su cama matrimonial, Eugenia da vueltas a un lado y al otro, se cubre la cara con la almohada y refunfuña.

A punto de asfixiarse, aparta la almohada con furia. La luz del porche de una casa vecina se cuela por la ventana, y, golpeándola en el rostro, no la deja dormir. En medio de su frustración, Eugenia intenta determinar hacia qué vecino debe orientar su ira. Si la luz es de los Carnevalli, han de haber olvidado apagarla. Si pertenece, en cambio, a los Martínez, es otra cosa: han de estar sentados en el porche, charlando, bebiendo, o jugando cartas –quizás todas las anteriores- y por ende, Eugenia siente que el impedirle conciliar el sueño, tiene algo de adrede, que incrementa su rabia.

Decide que la luz proviene del porche de los Martínez, que son, por supuesto, unos desconsiderados –y si no lo eran, acaban de pasar a serlo, por obra y gracia del insomnio de Eugenia-. Los Martínez, como es lógico, siempre fueron amigos de Alberto –los desconsiderados se entienden entre sí, piensa- y se alinearon en su bando cuando ocurrió el divorcio. Desde entonces, no la invitan a sus reuniones; ni siquiera la saludan al encontrarla en la calle. Como si hubiera sido culpa mía, piensa Eugenia, y se da vuelta de nuevo en la cama.

Si se apoya sobre el costado izquierdo, la luz no le da en el rostro. Pero no puede dormir sobre ese lado, simplemente no puede; encontrar una posición cómoda le es imposible. Después de diez años de dormir del lado derecho de la cama, sobre su costado derecho, mirando hacia la ventana, no ha podido recobrar la naturalidad de dormir sola; aún siente que algo restringe su libertad de extender su cuerpo sobre el enorme colchón king size. Entonces Eugenia se gira de nuevo, y frunce los párpados, enojada.

Intenta no mirar hacia la ventana. Más allá de los pies de la cama, la luz alcanza a iluminar débilmente el rincón del clóset, donde un par de zapatos de mujer –zapatos cerrados, negros, de tacón alto- reposan, solitarios. Eugenia no puede evitar pensar que hace apenas un par de años, los zapatos que había siempre en ese rincón eran zapatos de hombre, y cómo ella se quejaba todo el tiempo de que Alberto no los guardaba donde correspondía. En el transcurso del tiempo, ha dejado de importarle semejante detalle, -principalmente porque si los zapatos se encuentran ahí es porque ahí los ha puesto ella- pero en aquel momento, en aquellos tiempos de escrutadora vigilancia, todo constituía una señal evidente de la falta de consideración, del desamor, del progresivo abandono de Alberto.

De una u otra manera, todas estas pequeñas cosas –los zapatos abandonados en el rincón, el lavamanos sucio después de afeitarse, los platos sin fregar, los aniversarios olvidados- se iban aglomerando en una mucho mayor, en una enorme muralla que fue construyéndose entre los dos, mientras se acumulaba el rencor, la rabia, dentro de Eugenia, que parecía perseguir motivos para recriminarle a Alberto cada minucia cotidiana.

Eugenia se llenaba de odio. Alberto se alejaba. Cada vez estaba menos en casa, cada vez llegaba más tarde, le dirigía la palabra cada vez menos. Llegaron a no hablarse, no como producto de alguna pelea, de una guerra de hielo, sino como consecuencia lógica de su prolongado alejamiento. Entonces Eugenia quiso el divorcio. Él no se negó a dárselo, pero sí a la separación de bienes. Lo quería todo. Hubo que recurrir al litigio. Fue largo, agotador y doloroso, pero al final Eugenia obtuvo lo que le correspondía. Sin embargo, aún no he logrado que pague la pensión alimentaria para Carolina, piensa Eugenia, virándose boca abajo y hundiendo el rostro en las almohadas.

Siente el cansancio clavándose en los hombros, en el cuello y en la parte baja de la espalda. La tirantez en su nuca no le permite quedarse en la posición adquirida. Se da vuelta hacia la derecha, pensando en Carolina y en lo difícil que fue lidiar con ella durante el proceso de divorcio. Aún no es fácil. Piensa en Carolina, que está esa noche en casa de una amiga; pero sobre todo piensa en Alberto, y siente una molestia que sube desde la boca del estómago, una oscura molestia por su irresponsabilidad, por no ser un buen padre para Carolina, por no haber sido jamás un buen esposo.

Eugenia cae boca arriba, con la mirada fija en el techo. Entrecerrando los párpados, coloca ambas manos detrás de la nuca e intenta liberar la tensión acumulada en sus hombros y su cuello. La imagen de Alberto sigue fija en su mente. No el Alberto con el que me casé, piensa, a ése ya no lo recuerdo. Pero sabe que miente, que ambas flotan en su cabeza como fantasmas: ese hombre joven, gentil y fuerte, que la hacía sentirse segura, y que fue dando paso a un tipo, incompetente como marido, desconsiderado y egoísta, del cual se vio forzada a divorciarse. No puede evitar sentir rencor por ese hombre, que al final resultó un completo desconocido, que la dejó sola en un matrimonio fracasado.

Eugenia se frota los párpados y las cejas, adoloridas por el cansancio y el estrés. Abre los ojos, y se da cuenta, de que hace más de media hora que los vecinos apagaron la luz. Sólo el débil destello de la luna cae pálidamente sobre las paredes y los objetos. Fijando la mirada en la profunda oscuridad del techo de la habitación, Eugenia no puede sino aceptar, vencida, que esa noche, ya no podrá dormir.


(La imagen, de FaythlessPhotograpy, en DeviantArt)

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domingo, septiembre 16, 2007

 

No me arrepiento de nada (Gioconda Belli)

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
—en horas de oficina—
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,

me gusta ser.

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Reglas del juego para los hombres que quieren amar a mujeres

(Gioconda Belli)

I


El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina
transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
Podra gritar —te quiero—
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.


(Tomado de http://juliaserjumaro.spaces.live.com/)

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Agradecimientos retardados

Con todo el trabajo, y ahora, de paso, en cama con una fiebre insoportable y una voz impresentable (estoy casi afónica), no había tenido tiempo de darle las gracias (a estas alturas, tarde, muy tarde, pero seguras) a dos personas que me dieron la sorpresa de elegirme entre sus cinco favoritos en el BlogDay 2007. El primero, el pana Jesús Nieves Montero, en su blog Vivir es cuestión de método, quien recomienda este humilde y poco actualizado rinconcito junto a un par de sorpresas que vale la pena visitar. La segunda, Psique, cuyo blog (Libre Albedrío) descubrí gracias a mi Google Analytics, enterándome de la recomendación, y lo agregué ipso facto a mis favoritos, porque me encantó su manera desenfadada y personalísima de escribir. Como ambos dieron su lista del BlogDay tarde, supongo que no les importará que mi agradecimiento llegue, también, detrás de la ambulancia.
Yo, pues lo dejé pasar. Es una lástima. Y me gustaría decir que regresaré pronto a postear cualquier cosa, pero la verdad es que me siento enferma y atareada. Lo que sí trataré de hacer, es visitar esas recomendaciones pendientes, leer los posts de mis blogs favoritos que tengo en cola, y terminar un proyecto de providencia administrativa que tengo que llevar mañana al trabajo. ¿Que por qué traigo trabajo a casa para un fin de semana? Porque soy estúpida y me involucro.
Como ya saben, cuando no escribo, me desquito dejando musiquita por acá. Y ya que mi IPod anda en una onda francesa por estos días, les dejo este tema "inolvidable" (para sonar como mal locutor de radio): Le Temps de Vivre, interpretado por Georges Moustaki.


domingo, septiembre 02, 2007

 

Quino, y las opiniones

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Como no estoy de ánimo para escribir, prefiero seguir compartiendo cosas que me gustan. Éste es el poema de Emily Dickinson, "If you were coming in the fall", interpretado por Carla Bruni.



Y bueno, qué decirles, la verdad me gusta mucho más Carla Bruni cantando en francés, así que les dejo también este delicioso tema, "Le toi du moi".

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Mis placeres culposos (1): Música en "franglish"

Confieso: Me encanta la música en franglish. En cambio, la música en spanglish me suena toda a reggaetón. Hasta ahora, al menos.
Me encanta Manu Chao, también.
Este video corresponde al tema "L'amour a la francaise", con el cual Francia participó en el Festival Eurovisión 2007. El grupo se llama Les Fatals Picards.
Transcribo la letra más abajo, por si, como yo, se pierden.



I remember, jolie demoiselle
The last summer, nous, la tour Eiffel

I remember comme tu étais belle

So beautiful with your sac Chanel

Sur les ponts de la Seine

Let’s do it again, again, again, again

You gave me a rendezvous

What is it, what is it?

Je le chercher à toi, dans les rues
Je ne suis pas venir car tu ne l’es plus

Je le regarde partout, where are you?

My heart is bleeding, oh I miss you

L’amour à la française

Let’s do it again, again, again, again

You gave me a rendezvous

Et je cours, je cours, je cours

I’ve lost l’amour, l’amour, l’amour

Je suis perdu, here without you

And I’m crazy, seul à Paris

Je, tu le manque, sans toi I can’t

Et sous la pluie, I feel sorry

Champs-Élysées, alone, la nuit

Le Moulin Rouge, I feel guilty

Et le soleil est plus brûlant que les oiseaux

Et dans le ciel, I miss you so

A souvenir, a rendezvous

Des fleurs, des fleurs, des fleurs for you

Je, tu le manque, sans toi I can’t

Et sous la pluie, I feel sorry

Je suis perdu, here without you

And I’m crazy, seul à Paris

I remember, jolie demoiselle

The last summer, comme tu étais belle

I remember, nous, la Tour Eiffel

So beautiful with your sac Chanel

L’amour à la française

C’est que je t’aime, je t’aime, je t’aime, je t’aime

I give you a rendezvous

Et je cours, je cours, je cours

I’ve lost l’amour, l’amour, l’amour

Je suis perdu, here without you

And I’m crazy, seul à Paris

Je, tu le manque, sans toi I can’t

Sous la pluie, I feel sorry

Champs-Elysées, alone, la nuit

Le Moulin Rouge, I feel guilty

Et le soleil est plus brûlant que les oiseaux

Et dans le ciel, I miss you so

A souvenir, a rendezvous

Des fleurs, des fleurs, des fleurs for you

Je tu le manque, sans toi I can’t

Et sous la pluie, I feel sorry

Je suis perdu, here without you

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sábado, septiembre 01, 2007

 

Miedo (Raymond Carver)

" Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.
"

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