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la vida no trae instrucciones

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la vida no trae instrucciones: julio 2008

miércoles, julio 30, 2008

 
"Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una "minoría de uno". Hubo una época en que fue señal de locura creer que la Tierra giraba en torno al Sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado."


George Orwell, 1984.

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sábado, julio 26, 2008

 

Mis placeres culposos (3): Me gusta Arjona

Pues eso, que me gusta Arjona.
No, es en serio. Que tengo el iPod lleno de canciones del tipo.
En serio, vale. Que las tengo desde el primer disco donde de veras desafinaba y ahí sí que las canciones eran horrendas.
Pues sí, a veces no tiene metáforas muy afortunadas. Pero qué quieres que te diga, a mí me gusta el tipo.



Dieciocho motivos pa' dejarte,
Catorce consejos pa' olvidar,
Quinientas razones para odiarte,
saco la cuenta y a sumar.

Millones de ovejas pa'l desvelo,
cocktail de pastillas pa' dormir,
catorce las muestras de tu pelo
como cuchillos de faquir.

¿Cuándo fue que se fue tu amor?
¿Cómo fue que se fue sin mí?
Que no amanezca, por favor...

Se trepa la luz por la ventana,
se escuchan los autos por ahí;
tu ADN está en la cama
y yo lo clono para mí.
De tantas formas siento miedo
que he preferido no salir.
Sesenta veces dije 'puedo',
Ochenta más me arrepentí.

¿Cuándo fue que se fue tu amor?
¿Cómo fue que se fue sin mi?

¿Quién te besó lejos de aquí
mientras te inventaba en la cama?
¿Quién te rozó lejos de mí,
quién te acompaña esta mañana?
¿Cuánto perdí, quién te ganó?
¿Qué hago con este miedo al futuro?,
saco la cuenta y a restar.

Son siete lunes por semana,
son treinta inviernos cada mes;
las horas son de porcelana,
la vida un juego de ajedrez,
dejaste minas en la casa
con objetivos de matar.
La vida llora cuando pasa,
la suerte ríe en el placard.

¿Cuándo fue que se fue tu amor?
¿Cómo fue que se fue sin mi?

¿Quién te besó lejos de aquí
mientras te inventaba en la cama?
¿Quién te rozó lejos de mí,
quién te acompaña esta mañana?
¿Cuánto perdí, quién te ganó?
¿Qué hago con este miedo al futuro?
...saco la cuenta y a restar...

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jueves, julio 17, 2008

 

Enamorarse

"Enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible."

(Jorge Luis Borges)

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miércoles, julio 16, 2008

 

Cooltura (Una más de Quino)

Cosas que pasan, aunque Ud. no lo crea...

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Comienzo y final de una verde mañana - Pablo Milanés

Déjame despertarte con un beso

en la verde mañana que te espera

déjame celebrar la primavera

en el hermoso largo de tu cuerpo.

Déjame recorrer ese universo

que conozco sin limites y fronteras

déjame descansar sobre tu pecho

que calienta mi piel como una hoguera.

Déjame repasar tus accidentes

detenerme a palpar cada medida

humedecer tus ojos y tus fuentes

y penetrar al fondo de tu vida.

Déjame demostrar que diez noviembres

purifican el alma y el deseo

que al abrazarte aún mi cuerpo tiemble

y relajado en paz me duerma luego.

Déjame al despertar tener la dicha

de hablar y compartir nuestros anhelos

y en la mañana verde que termina

volver a repetirte que te quiero.

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martes, julio 15, 2008

 

Porque todos somos "iguales": Una de Quino

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Yo no te pido


"...Yo no te pido
que me bajes una estrella azul,
sólo te pido
que mi espacio llenes con tu luz..."





(La cita es de Yo no te pido, poema de Mario Benedetti interpretado por Pablo Milanés, y la imagen de svghnsydn en DeviantArt)

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lunes, julio 14, 2008

 

Fragmentos de algo que pretendo que algún día sea una novela


Desde el asiento trasero del taxi, ella contemplaba las gotas de lluvia golpear la ventanilla, dibujando ríos improvisados que corrían vidrio abajo hasta desaparecer de su vista. La noche lavada daba una apariencia especial a las luces de la ciudad y a los faros de los autos que pasaban a su lado, esa atmósfera melancólica que siempre es propicia para los recuerdos dolorosos.

Sentía ganas de llorar y quería culpar a la lluvia. De un tiempo a esta parte, le causaba una indefinida sensación de rabia esa necesidad frecuente de llorar; la hacía sentir débil y le recordaba la prepotencia con que, en los últimos tiempos, él la dejaba sola cuando comenzaba a perder los estribos, diciéndole en tono seco Llorar no resuelve nada, o cuando estaba más irritable, Ya vas a empezar a llorar otra vez. La miraba entonces con esa mirada vacía, hueca, carente de sentimientos que ella no había visto antes -y que, de haberla visto, pensaba, quizás hubiera sido motivo suficiente para no casarse con él, pero no era cierto, se mentía; una mujer enamorada basta para engañarse a sí misma, sin que el hombre tenga que invertir en ello el menor esfuerzo-. La miraba y, dándole la espalda sin titubear, se marchaba dejándola ahogada en su propio llanto.

Alguna vez, mucho tiempo atrás, ella había sentido que a veces lloraba las lágrimas que él no podía, la tristeza que él tenía reprimida dentro de esa armadura inútil de su hombría. Pero inclusive los tiempos de la cursilería habían pasado, y era estúpido pensar en eso cuando a él su llanto lo irritaba en niveles cercanos a la violencia.

Sintió cómo las lágrimas se agolpaban en sus ojos, empañándole doblemente la vista. Contuvo la respiración en un último intento por mantener la compostura, un gesto dirigido, con toda probabilidad, más hacia el taxista que hacia sí misma. Éste ajustó el espejo retrovisor, barrió el espacio tras su espalda con una mirada -hacía como si no se diera cuenta, pero Amelia estaba segura de que sabía que lloraba- y subió un poco el volumen de la radio. Desde las bocinas, Oscar D'León cantaba:

llorarás y llorarás

sin nadie que te consuele

y así te darás de cuenta

que si te engañan, duele...

Amelia, en un solo movimiento de conciencia, pensó y dejó de pensar en el espantoso dequeísmo de la canción. No estaba de humor para manías gramaticales. En cambio, se puso a pensar en la mujer de la historia, a quien, según el salsero, una especie de ciclo kármico la llevaría a que, en algún momento, la vida le devolviera el pago de sus acciones, le hiciera probar un trago de su propia medicina, como decían. En su caso, al que se le había devuelto el pago era a Antonio, pero al contrario de lo que afirmaba la canción, él no había derramado una sola lágrima, y, se dijo, con seguridad no le habría faltado quien lo consolara, en caso de haberlo necesitado. Se preguntó qué le habría dolido a su esposo (ex-esposo, se corrigió) de todo aquel episodio, y llegó a la rápida conclusión de que lo único afectado habría sido su ego masculino. La canción, como era obvio, había sido escrita para una mujer, pensó. O para alguien que tenga corazón, se corrigió luego. Antonio aparentemente no entraba en esa categoría.

Desde la radio, Oscar D’León proseguía con su rítmico ajuste de cuentas:

y después vendrás a mí
pidiéndome perdón
pero ya mi corazón
no se acuerda más de ti;

llorarás y llorarás
sin nadie que te consuele,
y así te darás de cuenta
que si te engañan, duele…

Amelia rió por lo bajo, con ironía. Le costaba imaginar a Antonio pidiendo perdón, aunque fuera por haberle pisado un juanete a una ancianita en la cola del banco. También, era cierto, aunque no quisiera pensar en ello, le costaba imaginar el día en que su corazón no se acordara más de él.

Miró de nuevo por la ventana, sin lograr descifrar si las gotas que nublaban su visibilidad, se encontraban en el cristal o en sus ojos.

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El breve espacio en que no estás - de Pablo Milanés, por Silvio Rodríguez

Para él



Todavía quedan restos de humedad,
sus olores llenan ya mi soledad,
en la cama su silueta
se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio
en que no está...

Todavía yo no sé si volverá,

nadie sabe, al día siguiente, lo que hará.

Rompe todos mis esquemas,
no confiesa ni una pena,
no me pide nada a cambio de lo que da.

Suele ser violenta y tierna,
no habla de uniones eternas,
mas se entrega cual si hubiera
sólo un día para amar.
No comparte una reunión,
mas le gusta la canción
que comprometa su pensar.

Todavía no pregunte «¿te quedarás?».
Temo mucho a la respuesta de un «jamás».
La prefiero compartida
antes que vaciar mi vida,
no es perfecta, mas se acerca
a lo que yo simplemente soñé...

Suele ser violenta y tierna,
no habla de uniones eternas,
mas se entrega cual si hubiera
sólo un día para amar.
No comparte una reunión,
mas le gusta la canción
que comprometa su pensar.

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miércoles, julio 09, 2008

 

Un regreso apresurado


Para bien o para mal (como diría uno de mis grandes y más culposos placeres, Arjona), he vuelto.
De hecho, como un par de amigos por ahí ya descubrieron (maldita sea mi falta de originalidad), había vuelto un rato atrás, en otro blog que aún no sé si migrar a esta cuenta o dejarlo donde está, porque pertenece a otro estilo, a otro orden de ideas, en fin, a otra de mis personalidades múltiples.
Pero descubrí que allá no puedo hablar como aquí. Que no soy libre sino siendo yo, y no sólo una parte de mí.
Mi otro blog me gusta, sin embargo. Me sirve para dejar mi bipolaridad y mi continua tristeza al margen de este espacio que me gusta así como es, blanco, espacioso, luminoso y a veces incómodo, jejeje. El otro es un buen lugar para que viva mi alter ego.
En fin. Siendo el caso de que, como les había mencionado, abandoné este blog por razones emocionales -una racha terrible para mí-, debo ser honesta y leal a quienes han sido honestos y leales conmigo, y contarles que ya estoy mejor; que descubrí cuál es el problema y cómo solucionarlo -no es que sea tan fácil, pero ya lo sé, que es algo-, en fin, que ya sé qué quiero hacer con mi vida.
Ya les iré contando.
También, entre unos regaños que me echaron por ahí (Julio, lo único que te faltó fue el cacerolazo) y el darme cuenta de que igual, no puedo esconderme, tuve que aceptar que ya era hora de regresar.
Todavía, amigos, sigo sin entender por qué hay gente que me lee para insultarme, en vez de irse a leer algo que le resulte agradable. Pero creo que ya estoy en mejores condiciones emocionales para tolerar a aquellos que andan por la vida (y por el internet) paseando su camión de basura interno.
Por ahora, sólo les dejo dicho esto. Ando por aquí.

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