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la vida no trae instrucciones

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la vida no trae instrucciones: mayo 2010

lunes, mayo 31, 2010

 

Crónicas de una nerd en el país de las misses: La abstemia

Voy a empezar confesando de una vez que soy un bicho raro. Mafalda, la de Quino, se preguntaba si era un bicho raro por no tener televisor. Pues bueno, yo tampoco tengo televisor desde hace casi un año, pero de eso no se trata este post. O no sólo de eso.
Desde que cumplí la mayoría de edad (no hace tanto de eso), terminé de acostumbrarme a ser un bicho raro. Ya lo era desde antes -la que leía en el recreo, la que no iba a las fiestas o se iba temprano, la que los sábados tomaba clases de actuación-, pero nada, y quiero decir nada, ha marcado esa diferencia como el alcohol.
Yo no bebo. Antes de que pregunten, no, ni una gota, no, ningún tipo de alcohol, no, en ninguna ocasión. Tengo muchas razones para ello, siendo la principal, que no me gusta. Y no, eso no me hace estar muerta por dentro. Curiosamente, estar consciente de mis actos y de lo que ocurre a mi alrededor, es una sensación que me agrada.
Tengo la extraña idea de que, si la vida es tan corta como dicen, no sé, perder más tiempo no enterándome de lo que ocurre, pueda no ser una ocurrencia tan genial. No sé, cosas mías.
Lo que me llama la atención es que, si bien yo no ando por ahí juzgando a la gente que se pone inconsciente de alcohol (conducta que, por demás, me resulta incomprensible), sí ando siendo juzgada cada vez que paso de algún plan porque, necesaria e indisolublemente, incluye alcohol. Me han dicho desde aburrida, hasta que algún día maduraré. Ah, sí, idiotizarse alterando los sentidos con sustancias se considera madurar ahora.
Hablando completamente en serio, tuve una jefa en el Mintra -una mujer muy ocurrente, eso sí- que, durante una fiesta de intercambio de regalos, de ésas por Navidad, mientras yo me vacilaba el karaoke con dos compañeras de trabajo, me dijo:
- Hija, menos mal que usted no toma, si así es sobria...
Y francamente, creo que la mujer dio en el clavo. De modo que ésa suele ser mi respuesta: lo que ocurre es que no necesito adulterantes artificiales, yo vengo adulterada de fábrica. ¿La gente borracha canta sola, se ríe como estúpida, se pone a llorar de la nada, se queda dormida en cualquier parte? Bueno, ésa soy yo. ¿Se desinhiben, se alegran, se deprimen de manera cíclica? Pues tienen que conocerme.
Un día normal, quiero decir.
Mi parte favorita del asunto, siempre, sigue siendo la cara de completa incredulidad que pone la gente cuando les digo que soy abstemia: Es una expresión de no poder imaginarse la vida sin alcohol, de no comprender cómo, cómo, alguien puede vivir así, que es un poema total.
Honestamente, yo estoy completamente segura de no estarme perdiendo de nada. Pero la cara, la cara que me ponen, me está empezando a convencer de que pasar por la vida sin alcohol, me convierte en alguna clase de kamikaze que se mete a quirófano a ser operado a corazón abierto sin anestesia.
Oh, por Dios, qué valiente soy.

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domingo, mayo 30, 2010

 

Ceci n'est pas un poème


es el miedo
a la página en blanco
al primer beso
a la impotencia, a la derrota,
                            al desamor
es el miedo que se cuela por los poros
que te enfría la esperanza
                que paraliza
el rostro de la muerte en una esquina
        el tiempo
                    o el fracaso
el miedo a que de pronto
                me mires y te mire
                                    y de pronto
 - cómo pasan los años-
                no seas tú
                                no sea yo.

 ***

dijiste tenme miedo
no soy alguien en quien puedas confiar
y luego me besaste y lo olvidé
dijiste eres tan bella
que mirarte es igual
que ver directo al sol por mucho tiempo
duele
dijiste que me amabas
y muchas otras cosas ridículas y cursis
sobre casas con perros, flores en las ventanas
y niños correteando por el patio
- de la boca hacia afuera, me burlé
te dije, tonto, pareces
una postal de Hallmark,
de la boca hacia adentro
no tanto-
dijiste
va demasiado rápido
la crisis, la inflación, el dólar negro,
quizás debamos esperar un poco
dijiste dame tiempo
y dijiste
te amo
pero no era conmigo.

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viernes, mayo 28, 2010

 
pleonasmo.
(Del lat. pleonasmus, y este del gr. πλεονασμός).

1. m. Ret. Figura de construcción, que consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios para que tenga sentido completo, pero con los cuales se añade expresividad a lo dicho; p. ej., lo vi con mis propios ojos. 
2. m. Demasía o redundancia viciosa de palabras.

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viernes, mayo 21, 2010

 

Letralia entra en la adolescencia (@hectorres dixit)

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet, Letralia, está cumpliendo nada más y nada menos que 14 años. 14 años de esfuerzo continuado para traernos las voces de escritores de todas partes, las noticias literarias y los concursos de los cuales, de otro modo, no sabríamos. Pueden (y deberían) visitar la edición aniversario de Letralia (la número 232) acá. Vaya desde acá mi admiración a Jorge Gómez Jiménez por ese trabajo extraordinario.

Letralia celebra sus 14 años con un libro digital.
Nota en http://www.letralia.com/232/14.htm

En la celebración de su aniversario, Letralia acaba de lanzar un libro digital gratuito bajo el título Libertad de expresión, poder y censura, con los textos de 34 autores de 11 países: Wilfredo Carrizales, Alberto Castillo Vicci, Marianne Díaz Hernández, Juan Guerrero, Alberto Hernández, Manuel Llorens, Armando Quintero Laplume, Dulce María Ramos Ramos, Carlos Rivas, Pedro Enrique Rodríguez y Pablo Sánchez Noguera, por Venezuela; Ángela Gentile, Yvette Schryer y Andrea Zurlo, de Argentina; Ana Rosa López Villegas, de Bolivia; Ulises Varsovia, de Chile; Dixon Acosta, Edda Cavarico, Amparo Osorio y Francisco Pinzón-Bedoya, de Colombia; María Bonilla, de Costa Rica; Yosbany Vidal García, de Cuba; Miguel Aguado Miguel, Estrella Cardona Gamio, Sara Gil Gracia, Mario Herrero, Florentino Gutiérrez Gabela, Alfonso Ramírez de Arellano y José Ruiz Guirado, de España; Servando Ortoll y Tomoo Terada, de México; Yolanda Arroyo Pizarro, de Puerto Rico, y Roberto Bennett y Horacio Centanino, de Uruguay. El libro puede ser leído en línea en www.letralia.com/ed_let/14, o descargarse en .pdf.
Por supuesto, yo pretendo que vayan ustedes allá y lean mi texto, titulado "Breves notas sobre censura, sexo y poder", pero están en libertad de saltárselo y leer todos los demás, que están de lo más interesantes (yo estoy en eso).

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jueves, mayo 20, 2010

 

Cuando no se tienen palabras.

¿Alguien conoce una poesía con más fuerza que ésta?
  Hoy te busqué
en la rima que duerme
con todas las palabras.
Si algo callé
es porque entendi todo,
menos la distancia.  


 

Cerati es inmortal. Punto.

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miércoles, mayo 19, 2010

 

Uncluttering

Ok, acéptalo de una vez por todas. Nadie necesita veinticinco blusas blancas. Al menos no tú.
No necesitas los treinta libros de Derecho. Nunca más los vas a usar. Ni siquiera los usaste mucho durante la carrera.
Todo eso está en google.
Tampoco necesitas 50 dvds de películas y series, por más que te guste verlas.
No tienes tanto espacio.
Nadie necesita diez colores de esmalte de uñas, ni siete paletas de sombras de ojos.
Nadie necesita 500 contactos en su facebook. (De hecho, nadie necesita un facebook).
No necesitas, ni puedes manejar, más de dos direcciones de correo electrónico. No necesitas cuentas en todas partes.
No necesitas tanto equipaje. No necesitas tantos objetos.
No necesitas tantos recuerdos.


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martes, mayo 18, 2010

 

Crónicas de una nerd en el país de las misses

Me echaron un regaño en estos días que, básicamente, pretendía explicarme que a los lectores de un blog se les debe respeto y periodicidad, cosas de las cuales tengo un poco de la primera, y nada de la segunda. Yo quisiera, de verdad, ser como una de esas personas que escriben dos veces a la semana en sus blogs, martes y viernes, religiosamente, y cuyos posts yo misma espero como un relojito.
Pero no. Yo soy yo, y de momento se tienen que conformar conmigo.
Entonces, bueno, aquí purgando mi sueño frustrado de ser columnista en alguna de tantas revistas que hay por ahí, me inauguro una sección que pretendo obligarme a escribir una vez a la semana (se espera que, a partir de la próxima, eso sea los lunes), y con ello, también, tratar de mantener una cierta uniformidad de estilo, al menos en esos posts (el resto del blog, por supuesto, tendrá que seguir manteniendo la mínima cohesión en su aleatoriedad). De la mano de una más de mis personalidades múltiples,

Crónicas de una nerd en el país de las misses.
Hoy presentamos: Eso no lo fabrican en tu talla, miamor.

La semana pasada, en Santiago de Chile, hablaba con dos colombianas y una venezolana sobre la cuestión de la superficialidad. No es secreto para nadie que Venezuela es el país de la silicona, el tinte de pelo y las uñas acrílicas; el país en que toda niña sueña con ser Miss Venezuela y por ende, nos vemos forzadas desde la pubertad a cumplir con ciertos cánones –absurdos, dicho sea de paso- de delgadez, fisonomía, femineidad y proporciones.
La cuestión surge cuando una nace con miopía y desde los tres años usa lentes más grandes que su cara, y uno crece y le da fastidio tener que plancharse el pelo cada vez que va a salir, y resulta que, además, le gusta el chocolate y los Doritos. Mala cosa. Mis hermanas, que son la reproducción de un cuadro de Boticcelli, sufren con el hecho de que yo pretenda, en ocasiones, salir a la calle sin maquillarme. Sacrilegio. Muchacha-tú-no-te-arreglas-por-el-amor-de-Dios.
Los que me conocen sabrán (si es que no son venezolanos y tienen los ojos deformados por Osmel Sousa) que en cualquier planilla de peso y estatura, soy lo que se llama average: promedio. Pero cada vez que voy a comprar ropa, me consigo con la maravilla de que la talla L me queda pequeña, o mejor, como me dijeron en Naf-Naf una vez, que eso no lo fabrican en mi talla.
Iba yo buscando un vestido que no fuera ni demasiado recatado ni demasiado sexy, ya no me acuerdo ni para qué evento. Lo que recuerdo es que, antes de entrar a la tienda, me sentía bien conmigo misma y con mi cuerpo, tenía ganas de montarme en unos tacones y ponerme una minifalda, y a la salida tenía ganas era de llorar.
Ya tenía experiencia con que "mi talla" fuese la L o la XL de ciertas marcas. Lo que no esperaba era encontrar un vestido perfecto, precioso, en tallas S y M (donde la M no me servía única y precisamente por mi maldito trasero), y que la tipa de la tienda, al preguntarle si no tendrían ese vestido en talla L, me respondiera:
- No, miamor, nosotros no te vendemos talla L.
Es en serio. En Venezuela, este país lleno de mujeres con buen trasero y amplias piernas, resulta que el mío no cabe ni en los jeans de más de una marca, porque mi talla no existe. Cosa que, la verdad, no pasaría de ofenderme por cinco minutos, porque gran vaina, esa ropa no la fabrican acá (nada se fabrica acá). Lo que me ofende, señoras, señores, señoritas, es la desfachatez de la dependienta, con la boca pintada de rojo y las uñas acrílicas recién hechas, que me dice:
- Ay, miamor, pero es que tú estás como gordita, mira, allá abajo cruzando a la derecha, está el local de Ni una dieta más.
Mi respuesta no puede ser reproducida en este espacio, bajo riesgo de que me apliquen la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, que, como ustedes saben, tiene que ver con Internet también (?).

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domingo, mayo 16, 2010

 

#thebigmove : Una hoarder tratando de ser minimalista

Durante mi larga existencia de embaladora de vidas (no es tan larga pero, ay, qué larga se siente), siempre me ha maravillado la capacidad que tenemos para acumular cosas inútiles. Los objetos se apilan, unos sobre otros; salen de los rincones más insólitos cuando nos toca clasificarlos y meterlos en cajas: aquella camiseta que dábamos por perdida, fotos de personas que ya no recordamos, libros que jamás volveremos a leer, un brazalete que ya no combina con nada, y basura, basura, basura, porque la mayoría de los objetos no resisten al tiempo, y tarde o temprano, se convierten en basura.
Me juro a mí misma que haré de esta mudanza un intento de convertirme al minimalismo, de deshacerme de tantas cosas inútiles que sólo ocupan espacio y acumulan polvo, pero la verdad es que, una vez con las cosas en la mano y en el momento de decidir si echarlas a la caja o a la bolsa de basura, la decisión no es tan fácil. Siempre creeremos que "vamos a necesitar" algo que, después de sellada la caja, olvidaremos por completo que existía o que lo poseíamos.
Y es que mi frase favorita parece ser "Mira, esto estaba aquí!", cada vez que me consigo con algo que no recordaba siquiera tener. Me gustaría, de verdad, tener un hogar con lo justo y necesario, con el lugar adecuado para mis libros y sin gavetas llenas de cosas raras e indescifrables. Pero la pregunta permanece: ¿cómo se hace eso?
Después de mucho acumular cosas sin significado, he llegado a la conclusión de que la compulsividad por comprar cosas no es más que un intento desesperado de crearnos una especie de red de seguridad. Somos como cigarras guardando para un invierno que no va a llegar nunca, solamente para sentirnos más tranquilos, más seguros. Si estalla la bomba nuclear, tendremos nuestro búnker de los '50 lleno de cosas que recordamos que existen.
Yo sólo sé que miro a mi alrededor, con la cinta de embalar en una mano y el marcador en la otra, y me pregunto, si en vez de comprar todo esto, hubiera guardado todo ese dinero, ¿cuánta plata tendría en este momento?
Y les digo la verdad, me imagino un billete de avión a París.

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viernes, mayo 14, 2010

 

V Semana de la Nueva Narrativa Urbana

Yo confieso que me enviaron el programa de la V Semana de la Nueva Narrativa Urbana hace siglos de siglos, pero no había podido verlo con la viajadera y la cosa (tsk, tsk, tsk.). El caso es que acabo de verlo, es una preciosidad total, pero no lo puedo colgar acá porque es un pdf  :( así que a falta del hermoso arte final (que igual verán cuando vayan, porque asumo que van a ir), les dejo este texto interactivo con todos los links que pude encontrar. Se aceptan sugerencias de links faltantes:
Lugar: Centro Cultural Chacao. Av. Tamanaco, El Rosal. Caracas.
Fecha: Del 17 al 21 de mayo de 2010.
Hora:; 7:00 pm.

Lunes 17: 
Presentados por: Rodrigo Blanco Calderón.
Martes 18: 
Presentados por: Fedosy Santaella
Miércoles 19: 
Presentados por: Gabriel Payares.
Jueves 20: 
Presentados por: Martha Durán
Viernes 21: 
Presentados por: José Tomás Angola.

La SNNU es una iniciativa magnífica para conocer nuevas voces narrativas. En serio. Yo no puedo ir, pero como ustedes van a ir, me cuentan. Yo voy el año que viene (#thebigmove). 

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jueves, mayo 13, 2010

 

Me pidieron traducción, así que acá va...

Quiero alguien que sea monógamo y bueno con su madre.
Quiero alguien a quien le gusten los musicales pero sepa simplemente CALLARSE LA BOCA cuando estoy viendo Lost.
Y quiero a alguien que piense que tener demasiado interés en los carros es patético, y que los clubs de strippers son asquerosos.
Quiero alguien que, de hecho, vacíe el lavaplatos, en vez de sólo sacar tenedores a medida que se necesitan (como yo hago).
Quiero alguien con manos y pies limpios, y con brazos fornidos, como un maldito príncipe de Disney.
Y quiero que a ese alguien le guste yo, genuinamente,
incluso cuando esté vieja.
Y ESO es lo que quiero.

- Liz Lemon.(30 Rock S04e17)
(me lo robé de Oriana, en tumblr)

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Se busca: tranquilidad perdida. Atiende al nombre de Paz Mental. Se ofrece recompensa.

De regreso en Valencia desde hace un par de días, luego de haber tenido la grandísima dicha de asistir al Summit 2010 de Global Voices, sobre Medios Ciudadanos, en la ciudad de Santiago de Chile (sobre lo cual prometo escribir con más calma en algún momento), me dedico a esquematizar cuáles cosas deben ordenarse primero en este caos de mi vida presente.
La prioridad en el momento actual: Empacar mis cientos de libros, mis cantidades obscenas e innecesarias de ropa, mis muebles y a mí misma, conseguir un lugar donde vivir en Caracas, y mudarme, todo eso en el lapso perentorio de dos semanas. Después de eso, adaptarme al cambio drástico de vida que implica no sólo mudarme de ciudad, de amigos y de trabajo, sino inclusive de rubro laboral. Todo eso lo contaré cuando llegue el momento, por ahora, me dedicaré a documentar el tortuoso proceso de meter (de nuevo) todo en cajas. Debido a su polisemia, me he auto-patentado el hashtag #thebigmove, para todas las incoherencias que se me ocurra decir por esta vía o por twitter, en relación al proceso de mudanza.
¿Por qué? Bueno, porque me he mudado tres veces en seis años, cuatro con ésta, y el tortuoso proceso merece que se le añada algo de diversión.


Partially off topic: Como mi cámara tuvo el timing de caerse y romperse en Santiago, les dejo con esta foto que diligentemente me he robado del flickr de Adriana, traductora estrella de Global Voices, donde da la impresión de que soy importante, pero en realidad sólo estoy tomando notas:
Si en algún momento logro sacar mis fotos de la cámara rota, les aviso. :S

Totalmente off topic: Estoy pensando en colgar uno de mis libros inéditos en lulu.com (donde se podría comprar impreso, por demanda) o en simplemente liberarlo en pdf.Con esa cosa de que muchos de mis amigos no tienen Cuentos en el espejo porque viven en otros países... ¿Ustedes qué opinan? Se aceptan sugerencias.

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