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la vida no trae instrucciones

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la vida no trae instrucciones: noviembre 2010

martes, noviembre 23, 2010

 
"Aparte, también tenía por ahí (...) una novela parada que sentía como un cuchillo clavado en la espalda, y cuya hoja se oxidaba día a día..."

Benjamín Prado, "Los mariachis barajan las canciones de amor".

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Amar la trama más que el desenlace

Camino por Madrid en tu compañía,
Mi mano en tu cintura,
Copiando a tu mano en la cintura mía.
A paso lento, como bostezando,
Como quien besa el barrio al irlo pisando,
Como quien sabe que cuenta con la tarde entera,
Sin nada más que hacer que acariciar aceras.
Y sin planearlo tú acaso,
Como quien sin quererlo va y lo hace,
Te vi cambiar tu paso,
Hasta ponerlo en fase,
En la misma fase que mi propio paso.
Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
Entrar y salir de fase.
Amar la trama más que el desenlace...

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lunes, noviembre 22, 2010

 

Recientes adquisiciones de mi biblioteca

Entre la FILUC, la FILVEN, los regalos recibidos, las compras intempestivas y los títulos recientemente publicados por Monte Ávila, la lista de libros por leer en mi biblioteca ha crecido a un ritmo de vértigo en las últimas tres semanas, y comprende desde el cómic hasta el ensayo político:
  1. Maitena: Todas las superadas.
  2. Horacio Quiroga: Cuentos escogidos.
  3. Joseph Heath & Andrew Potter: Rebelarse vende: el negocio de la contracultura.
  4. José Saramago: Ensayo sobre la lucidez.
  5. Idea Vilariño: En lo más implacable de la noche.
  6. Gustavo Pereira: Escrito de salvaje.
  7. Esmeralda Torres: Cuentos de última noche.
  8. Vladimir Nabokov: Curso de literatura europea.
  9. Enrique Dusell: Política de la liberación.
  10. Luis Medina: Mariela, una noche.
  11. Omar Mesones: El atador de Cabos.
  12. Rubi Guerra: La forma del amor y otros relatos.
  13. Juan Pablo Fiorenza: Verde Alicia.
  14. Carmen Rosa Gómez: Precisiones.
  15. Juan Manuel Parada: Caminos del cuento.
  16. Marianela Corriols: Las trampas de la guerra.
  17. Julio Cortázar: Los premios.
  18. Aquiles Nazoa: Sencillamente Aquiles.
  19. José Balza: El doble arte de morir.
  20. Néstor Rojas Mavares: Seducidos por las letras.
  21. Hansen, Reed & Walters: Cosmetics, Fashions and the Exploitation of Women.
  22. Julio Cortázar: Último Round.
  23. Milton Quero Arévalo: Corrector de Estilo.
  24. Wendy Guerra: Todos se van.
  25. Scott Adams: Dilbert: Fugitivo de la policía cubicular :)
  26. Gerald Clarke: Truman Capote, la biografía definitiva.
  27. David Safier: Maldito karma.
  28. José Luis Palacios: Paseos al azar.
  29. Oscar Marcano: Cuartel de invierno.
  30. Maitena: Curvas peligrosas.
  31. Diana Constance: Introducción al dibujo del desnudo.
  32. Taschen: Illustration Now! Vol.2
  33. Antonio Lobo Antunes: Buenas tardes a las cosas de aquí abajo.
  34. Elisabeth Bishop: Una locura cotidiana.
  35. Juan José Millás: Los objetos nos llaman.
  36. Gabriel García Márquez, Vivir para contarla.
  37. Liliana Díaz Mindurry: Pequeña música nocturna.
  38. Laura Massolo: La otra piedad. 
  39. Iliana Gómez Berbesí: ¡Alto, no respire!
  40. Juan Gelman: Huellas en el agua. Antología poética 1956-2007.
 Tachado, lo que me leí en estas dos semanas precipitadas de feria y encuentros inesperados. Creo que tengo material de lectura para algunos meses, y también creo que necesito comprarle una casa a los libros. :-P

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miércoles, noviembre 10, 2010

 

Top ten de mis autores de cabecera

Hablando tonterías a la hora del almuerzo, se me ha ocurrido hacer un top ten con mis autores favoritos, ésos que marcaron mis gustos a la hora de evaluar nuevas lecturas, ésos que se quedaron en mi memoria por siempre y nunca me cansa releer. Mis lecturas, ya me lo han dicho, son clásicas e incluso cliché. Junto a ellos, un link para lectura de algún fragmento suyo:

1. Saki (Hector Hugh Munro). Satírico, irónico y a veces macabro, Saki acompañó mi infancia y sigue siendo mi delirio cuando me encuentro sus (carísimos) libros en alguna tienda por ahí. Lectura recomendada: Tobermory.
2. Road Dahl: El autor de Willy Wonka, Matilda y demás, aunque a mí me conquistó con Relatos de lo inesperado. De ese libro: Apuestas.
3. Haruki Murakami: Si vienen seguido por aquí, ya se lo tienen bien sabido: este autor japonés es mi ídolo. Sencillamente eso. Sus cuentos no son precisamente mis favoritos, así que les dejo esa novela icónica que es Tokio Blues.
4. Mario Benedetti: Sencillamente lo amo. Hay un libro magnífico que tiene casi todos sus cuentos, y uno de los más magistrales es ése, tan conocido, llamado La noche de los feos. Hay otro que tampoco olvido, y del cual, según me dicen, hay una versión cinematográfica: Los pocillos.
5. Clarice Lispector: Indispensable escritora brasileña, a la que conozco hace demasiado poco. Esencial: Amor.
6. Virginia Woolf, mi suicida favorita. Va un fragmento de "Las olas" y de ñapa, su nota de suicidio.
7. Julio Cortázar: Demasiado obvio para olvidarlo, igual de obvio sería mencionar acá el capítulo siete de Rayuela, por eso les dejo su Autopista del Sur.
8. Gabriel García Márquez: Marcada para siempre por sus libros Ojos de perro azul y Doce cuentos peregrinos, esa pieza maestra llamada Sólo vine a hablar por teléfono no es más que una pequeña muestra de que sólo somos simples mortales a su lado. He dicho.
9: Jorge Luis Borges: Muestra irrefutable de que la academia sueca no sabe absolutamente nada de la vida. Si no han leído El jardín de senderos que se bifurcan, no sé qué hacen aquí perdiendo el tiempo.
10. Julio Garmendia: Grande entre grandes. Todo el mundo conoce Manzanita y La tienda de muñecos, por eso acá dejo otro cuento magnífico, llamado El difunto yo.

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martes, noviembre 09, 2010

 
Si no escribieras cada día, los venenos se acumularían dentro de ti y comenzarías a morir, o a actuar como loco, o ambas –debes permanecer ebrio de escribir, para que la realidad no pueda destruirte. 

RAY BRADBURY

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Al comienzo de sus carreras muchos escritores sienten la necesidad de exagerar. Eligen frases cuidadosamente elaboradas; quieren impresionar a sus lectores con sus vastos vocabularios. Por los excesos de su lenguaje, estos jóvenes tratan de esconder su sensación de inexperiencia. Con la madurez, el escritor se vuelve más seguro de sus ideas. Encuentra su tono real y desarrolla un estilo simple y efectivo.

JORGE LUIS BORGES

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Es tan fácil hablar sobre lo bello. Pero se necesita más genio para decir, en estilo propio, "cierra la puerta", o "él quería dormir", que dar todos los cursos de literatura en el mundo


GUSTAVE FLAUBERT

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All good books are alike in that they are truer than if they had really happened, and after you are finished reading one, you will feel that it all belongs to you; the good and the bad, the ecstasy, the remorse and the sorrow, the people and the places and how the weather was. If you can get so that you can give that to people, then you are a writer.
ERNEST HEMINGWAY
Fuente: advicetowriters.com

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viernes, noviembre 05, 2010

 

Capricho

Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca,
dame de beber veneno, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.
Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes, amado, lo debes sospechar;
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
Un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Si, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.
Así somos ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
movilidad absurda de inconsciente coqueta,
deseamos y gustamos la miel de cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer.
Capricho amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría... ¿no ves qué tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa.

Alfonsina Storni, "La inquietud del rosa” (1916)

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jueves, noviembre 04, 2010

 

Resoluciones de año nuevo y otras pendejadas similares

El año 2010 fue complicado y difícil para mí, en muchos aspectos. Viajé mucho, siempre a costillas de otros, claro. Renuncié a mi trabajo. Me mudé de ciudad. Comencé en un nuevo empleo, totalmente distinto a lo que venía haciendo, y al cual aún no termino de adaptarme. Retomé una relación. Encontré valiosos amigos. Intento cuidar algunos que ya tenía. Hice voluntariado para varias organizaciones. Aprendí cosas.
Leí mucho. Escribí poco.
A.k.a., no escribí nada.
No he escrito nada en todo el año: un párrafo aquí y otro allá, no cuentan. Sobre todo porque son malos.
A.k.a., realmente malos.
El problema no es que haya dedicado mi año a tomar decisiones difíciles y hacer cambios complejos en mi vida, sino que, cuando no escribo, no estoy bien. Este mes, con la culpa y una novela en mente, decidí participar en NaNoWriMo. Hoy es el día 4 y ya llevo como 4.000 palabras de retraso. Consideré rendirme, pero la respuesta no es ésa. La realidad es que NaNoWriMo no basta.
Por eso, ya que 2010 fue mi año para viajar, 2011 es mi año para escribir. Me conozco: soy una persona que se dispersa, que se involucra en demasiadas cosas, que quiere abarcarlo todo, y por eso, el año próximo estará dirigido por una pregunta: ¿Esto que quiero hacer me ayuda a escribir?
Posiblemente eso signifique dejar de hacer cosas, alejarme de algunas comunidades, desaparecer de vez en cuando de internet (oh, de facebook y de twitter, ojalá). Si es así, mis amigos tendrán que entender que, antes (¿en vez?) de cualquier otra cosa, soy una escritora. Legible o ilegible, es otra discusión, pero si no escribo, no respiro.
Al menos, no bien.
Entonces, el lema del 2011 es: ¿Esto que quiero hacer me ayuda a escribir?
Si es así, pues bien (no importa si es un curso de elaboración de bonsai). Si no, será para el 2012.
No creo que me gane el Rómulo Gallegos, ni siquiera el Norma, con esta novela de baja calidad que empecé el 1º de noviembre. Lo que creo, sencillamente, es que los días que he escrito algo, soy más feliz y duermo mejor.
Y al fin al cabo, de eso se trata, ¿no?

La foto pertenece a Caitlinator, y está bajo una licencia Creative Commons 2.0 en Flickr.

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miércoles, noviembre 03, 2010

 

Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata (6/52)

Ya se sabe que, este año, no alcanzo a hacer las 52 reseñas, y no porque no haya leído los 52 libros, sino porque, vamos, como blogger soy una excelente cocinera de pasta cuatro quesos.
En fin, se hace lo que se puede, y en lo (poco) que queda de año, intentaré reseñar algunos de los libros que he leído en estos largos y complejos meses.

Como ya sabrán, por lo mucho que suelo aburrirlos al respecto, soy una fanática de la literatura japonesa, de la cual sé poco pero leo mucho. Lo bello y lo triste es una obra maestra, sobre eso no hay dudas, pero también, es una obra esencialmente japonesa, en su estructura, en la construcción de sus personajes, en su visión del universo y en su estética.
La novela nos presenta tres personajes centrales: Oki, un célebre novelista, Otoko, su antigua amante, ahora convertida en pintora, y Keiko, la joven discípula de ésta. Un día, Oki toma la decisión de viajar a Kyoto con la finalidad de oír las campanas del año nuevo, y con el deseo de volver a ver a Otoko, con quien tuvo una relación compleja y tormentosa hace ya más de dos décadas. Este encuentro desencadena una historia de venganza, dolor, amor, drama y destrucción.
Con una narración llena de erotismo, pero al mismo tiempo, tejida con esa tristeza vital con la que se construye la atmósfera de las novelas japonesas, las historias de Kawabata (premio Nobel de literatura 1968), al chocar con nuestra visión occidental de principios como el honor y la venganza, simultáneamente, nos entregan la vida de personajes esencialmente humanos, movidos por las fuerzas más elementales, más instintivas: el amor, el dolor, el placer y el temor.
Si les gusta la literatura japonesa, las historias melancólicas, o los personajes que dejan traslucir sus demonios internos, esta novela es esencial. De Kawabata he leído, también, Primera nieve en el monte Fuji, y tengo una deuda que saldaré endeudándome más para poder comprar sus otros libros.

Lo compré en VdlBooks del Sambil Caracas, en la edición de Emecé que ven a la izquierda, y me costó la dolorosa suma de 180 Bs. F.

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