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la vida no trae instrucciones

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la vida no trae instrucciones: febrero 2009

miércoles, febrero 18, 2009

 

Del amor y otras ficciones (II)

Eran dos adolescentes apenas aprendiendo a desabrocharle los botones al espejo.
Eran sólo dos niños, que sabían tan poco, que no sabían que se estaban equivocando.
Y se encontraron sin buscarse, como dos piezas de rompecabezas que son puestas una junto a la otra, y se amaron, como se han amado las parejas desde que el mundo es mundo, es decir, como nadie nunca se había amado antes.
Y se amaron tanto que en cierto punto ya no supieron quién era uno y quién era el otro, ni quiénes habían sido antes de conocerse.
Y se acercaron tanto que no hubo más espacio; y como aún estaban creciendo, no pudieron evitar hacerse daño.
Y se destruyeron el uno al otro, mitad sin querer, odiándose a sí mismos por lo que hacían, y mitad en venganza por el dolor que el otro, a su vez, les estaba causando. Y al final de la guerra sólo quedaron fragmentos regados por el suelo de lo que alguna vez habían sido.
Y cada quien recogió sus pedazos -se perdieron algunos, se confundieron otros- y comenzó a reconstruirse como pudo, como un Picasso, con cosas en lugares donde originalmente no iban, fabricando dos personas que se parecían en la misma proporción en que se diferenciaban de aquellos, los que eran antes.
Y entonces fueron dos adultos, esto es decir, dos niños que, ahora, se equivocan con conocimiento de causa.


(Ver también: El amor y otras ficciones.)

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lunes, febrero 02, 2009

 

¿Qué tan geek eres?

A ver, no creo que yo califique dentro de lo que comúnmente se llama geek, pero estoy aburrida, es medianoche y mañana es feriado, y me encontré este meme por ahí. Básicamente se trata de hacer una lista de cuántos gadgets y equipos informáticos posee uno (es decir, de qué tan importante sea para uno despilfarrar plata en cosas que realmente no necesita) y en base a eso, se mide según la escala que está al final. Aquí voy:
- Celular 1: HTC Pocket PC 6800 Titan
- Celular 2: Sony Ericsson 350i
- Compu 1: Compaq Presario nomeacuerdoquémodelo porque la tengo en el trabajo. Le eché un café con leche encima hace cinco días y la pobre está medio muerta.
- Compu 2: Acer Aspire 4320 desde donde escribo ahora.
- Ipod nano 4 GB Primera generación (ha llevao coñazos, ecito)
- Multifuncional Lexmark X2550
- Cámara digital Panasonic Lumix LS75
- Otra impresora Lexmark Jet printer nomeacuerdoelmodelo porque está guardada.
- Como tres celulares más que no uso por diversas causas.
- Como cuatro pendrives porque los boto y después aparecen, no sé si los pendrives cuentan en esto.


Rango de clasificaciones:

Menos de 3 gadgets: Micro Geek
Entre 3 y 6 gadgets: Geek Potencial
Entre 7 y 10 gadgets: Geek Total
Más de 10 gadgets: Tecno-Geek-Freaky-Addict


No sé si la cosa vaya realmente por ahí, porque entiendo que los geeks tienen que saber acerca de los aparatos que poseen y no sólo poseerlos, pero algo sí me quedó claro después de esto:

Me llamo Marianne y tengo un problema.

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domingo, febrero 01, 2009

 

Detesto


A veces detesto tanto este estúpido país en donde uno no puede ser simplemente uno mismo sin que el resto pretenda etiquetarte.
A veces detesto tanto este estúpido mundo, este estúpido tiempo, en que hay que tener opinión sobre todo, en que vestirse de un color o de otro significa algo y hay que fijar postura y ser algo, ser chavista o ser opositor, ser caraquista o magallanero, ser católico o protestante o budista pero algo.
Detesto tener que explicarme frente a los demás. Tener que explicar por qué soy una chavista que va a votar que no de todos modos, por qué no entiendo el béisbol ni me interesa y por qué, a final de cuentas soy agnóstica. Detesto ser todas esas cosas. No poder, simplemente, dedicarme a escribir tonterías sin fin y sin sentido. Tener que ser, o pretender ser, narradora, o poeta, o ensayista, tener que pertenecer a uno u otro grupo o que por sostener relaciones con gente que me resulta agradable se me acuse de ser determinada cosa. 
No es un ataque de delirio de grandeza, tampoco. Es sólo que vivimos en un mundo demasiado conectado, demasiado expuesto, demasiado solitario, y donde pareciera que el paintball se puso de moda pero con pistolas etiquetadoras.
Detesto ser tan estúpida y naïf, con mi mentalidad de pueblo incurable, con mi niñez encerrada entre libros que no me permitió comprender el mundo y prepararme para él.
Hasta mi psiquiatra me pide que me defina con adjetivos. Y hasta ese punto estoy harta. Y hasta ese punto estoy loca que necesito un psiquiatra que me pida que me defina con adjetivos.
Detesto la adultez.

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