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Diez cosas que detesto de un hombre

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la vida no trae instrucciones: Diez cosas que detesto de un hombre

martes, noviembre 18, 2008

 

Diez cosas que detesto de un hombre

Redacto este post para evitarme otra cita tragicómica. Relacionarse con la gente puede llegar a ser desastroso. De ahora en adelante, cada vez que alguien me invite a salir le daré una tarjeta con la url de este post, y le diré que, si su intención persiste después de leerlo, me llame. 
Lo repito por enésima vez, hay cosas que se le toleran a los amigos. Pero un amigo es una cosa y un hombre, es otra muy distinta. No salgo más, no me calo más, al menos no en plan de prospectos-de-algo, a ningún hombre que entre en las siguientes categorías:
1.- Que fume. En general me molesta la gente que fuma, pero puedo tolerarlo, de hecho en principio no me importa, siempre y cuando no me fume encima. Señores, señoras, si me quisiera morir de cáncer me fabricaría y me tragaría mi propio humo, gracias. Detesto el olor que deja el cigarro en la ropa. (Mi jefa fuma todo el día y gracias a ella tengo exacerbado este odio en particular). No desecho a un hombre sólo porque fume, pero necesitará infinidad de virtudes para compensar este hecho.
2.- Que se crea la tapa del frasco. ¿Conocen esa canción de El cuarteto de Nos, que se llama "Me amo"? Bueno, yo conozco hombres así. "Dibujé un corazón que dice yo y yo". Un tipo así no lo tolero más de cinco minutos. Lo triste del asunto es que el acento argentino me mata. Pero bueno, no se puede tener todo en esta vida. De paso, les echo un cuento para que se vayan ubicando: Los que tienen complejo de tapa del frasco, por lo general, besan mal. Tengo testimonios de esta estadística. En consecuencia, deben ser malos en la cama. Supongo yo, porque nadie que entre en esta categoría llegará a ningún lugar cercano a mi cama, ni por equivocación. Aquí se incluyen los que bailan en la delgada línea limítrofe llamada metrosexualidad. Señores, mantener limpias y recortadas las uñas está bien. Ponerse esmalte en ellas, no. Aunque sea brillo.
3.- Que sea posesivo y celoso. Una cosa es salir con un hombre que sutilmente envíe señales de que estás con él. Una mano en la cintura, algo como eso. Otra cosa es un hombre junto al cual no puedas enviar un sms porque te pregunta con voz hostil: con quién hablas. Y líbrete Dios de que no quieras decirle con quién hablas, y, posiblemente, también de qué. Los hay que la celan a una de sus amigos gays. Sabiendo que son gays. No puedo, no.
4.- Que tenga mamitis. Un tipo que llame a su madre, digamos, una vez al día, o día por medio, está bien. Uno que la llame más de eso, y regularmente, tiene una relación edípica que no estoy dispuesta a tolerar. Está de lo más bien que se lleve bien con su madre, sólo que no espere que yo entre a jugar en ese triángulo.
5.- Que sea divorciado y hable insistentemente de su ex. Norma básica de etiqueta: Tres comentarios. -Sí, soy divorciado. -Sí, hace equis tiempo. -Bueno, incompatibilidad de caracteres. Fin del tema. A menos que yo pregunte algo más, no me interesa que al comprar una botella de agua mineral, me digas Ésa era la marca preferida de Panchita, o que al elegir una película, comentes, Panchita detestaba ese actor. No. No puedo, no.
6.-Que no respete las normas básicas de higiene. Esto es decir, que tenga mal aliento, las uñas sucias, o cualquier clase de olor corporal desagradable o comportamiento indeseable como escarbarse los dientes, similares y conexos. Conozco un tipo que apenas entra en una habitación la invade con su insoportable pestilencia (mezcla de sudor, grasa y no sé que otro componente ácido y nauseabundo). Lo peor en él no es eso, sino que ha tenido el atrevimiento de invitarme a salir. No, sabes, ya vi todas las películas que están en cartelera y las que van a estrenar en los próximos seis meses. Tengo clarividencia cinematográfica.
7.- Que tenga una conexión anatómica con su celular. Los hay que creen que el teléfono es una extensión de su brazo. Los que mandan mensajes mientras hablan contigo, los que atienden llamadas que no pueden esperar (ninguna puede esperar, aparentemente). Querido mío, si fueras Steve Jobs, yo entendería que de esa llamada telefónica dependen millones de dólares. Pero te explico, de clasemedia no pasas  -ni tú ni yo, y con esfuerzo- y yo sé que puedes devolver la llamada más tarde, el mundo no se va a caer, no va a quebrar Yahoo!, no vas a decidir ahora el futuro de Uzbekistán. Lo que sí puede pasar es que cuando dejes de mirar la pantallita del teléfono, y alces la vista, yo me haya ido.
8.- Que le parezca divertido hacer chistes anti-ego. Me explico, a mis amigos les paso que me digan, coño, tú te crees la última pepsicola del desierto, o, en otros casos, te vas a comer eso, estás como más gorda. Pero tú, pequeño saltamontes, necesitas fingir que yo, en efecto, soy la última pepsicola del desierto, que Charlize Theron al lado mío es horrorosa. Yo sé que es mentira, pero ese no es el punto. Se trata de la dinámica de la relación. Esto lo digo porque a cierto tipo con el que salí le parecía gracioso decirme fea, o peor aún, algo como "bueno, tú no eres tan fea". ¿Qué consiguió con eso? Que no hubiera tercera cita -ésa fue la segunda-.
9.- Que sea tacaño. Mi época de estudiante pelabolas, en la que me parecía romántico que ninguno de los dos tuviera dinero, ya la pasé. Ahora soy una profesional pelabolas. Hablando en serio, detesto que un hombre regatee delante de mí, y con eso puede bastar para que no le dé ni siquiera una primera oportunidad. No es una cuestión de dinero. Esto habla acerca de su personalidad, de su manera de ver el mundo, las mujeres y las relaciones. Es decir, si yo no estoy, o si tenemos diez años de casados, regatear puede ser aceptable. Pero enfrente de mí, por el amor de Dios, no. Enfrente de mí no revises la cuenta de la cena, mucho menos verifiques el monto. Y, por todos los cielos, aprende a dejar propina.
10.- Que esté casado y/o que sea gay. Punto.

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Comentarios:
Saludos, que buenas perspectivas tienes, creo que esas se pueden aplicar a la inversa también. Es decir para una mujer, digo como ahora muchas mujeres se quieren parecer más a hombres...
¿Tú que dices?
 
Buenas recomendaciones y buen blog.
 
Atheistisch, la verdad es que sí, ahora que lo dices, creo que todas esas características pueden aplicarse también a las mujeres. Y la verdad sí, las he visto con más de una de ellas.

Loslibros, gracias! Espero verte de nuevo por acá.
 
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